Liga: El Depor ya fue una pesadilla para Tito

En la temporada 92-93, Tito Vilanova vivió su debut como jugador en Primera División con el Celta ante el Deportivo de La Coruña y el recuerdo no puede ser peor. El catalán ingresó en la segunda mitad con el partido 2-0 para el Depor y pudo protagonizar la remontada de su equipo, pero la mala suerte convirtió su bautismo en Primera en una pesadilla.

Hasta el momento, Tito Vilanova ha cumplido con creces su primera temporada al frente del FC Barcelona, al mantener a los azulgrana en lo más alto de la clasificación en la Liga y es líder de su grupo en la Champions League. Pero no todo en la vida del sustituto de Guardiola se ha basado en dar indicaciones, mantener la armonía de un grupo y sentarse en un banquillo.

'El Marqués' también sabe lo que es competir como jugador en Primera División, ya que defendió los colores del Celta durante tres temporadas (92-93, 93-94, 94-95); sin embargo, su 'bautismo' no fue el más deseado. Vilanova debutó un 6 de septiembre de 1992 en un derbi gallego, en Riazor, campo que ahora 'su' Barça deberá visitar en la octava jornada liguera.

En aquel entonces, el entrenador del Celta de Vigo, Chechu Rojas, decidió darle entrada a Tito tras el descanso con el encuentro 2-0 favorable para los locales. Cuando faltaban menos de cinco minutos para el final del encuentro, el colegiado pitó penalti para los vigueses y aunque había jugadores de experiencia, Vilanova decidió tirar la pena máxima, pero el cuero fue a parar justo en el palo. Un debut para olvidar.

Nada qué hacer ante un equipazo

El encuentro terminó 2-0 para aquel Depor, que terminó tercero y posteriormente se transformaría en el conocido 'Súper Depor', gracias a los goles de Barraga y Bebeto. Arsenio Iglesias, entrenador del Deportivo, también tenía en sus filas a jugadores como Mauro Silva, Djukic, Fran, López Recarte, entre otros.

Han pasado poco más de veinte años y si bien ahora goza de estar en uno de los banquillos más deseados por cualquier entrenador, será inevitable para Tito Vilanova no pensar en aquel recuerdo cuando pise Riazor.