Marcelo Bielsa, el 'perdedor' del fútbol

Otro año maldito de Marcelo Bielsa. El técnico argentino, aunque ha logrado enamorar con el juego del Athletic, suma una decepción en Copa que se suma a la sufrida en Europa League. Los títulos rehuyen de este maestro del fútbol.

Si hay algo que se define como 'la salsa del fútbol, al margen de los goles, son los títulos. Para Bielsa, sin embargo, no ha sido su palmarés lo que le ha encumbrado para ser considerado por muchos, entre ellos Pep Guardiola, como el mejor entrenador del mundo.

Con la derrota en la final copera ante el Barcelona, Marcelo Bielsa suma una nueva decepción en su abultada carrera, marcada por los contrastes entre sus heróicos papeles en equipos modestos como Newells, el club al que Bielsa le debe su nacimiento en el mundo del fútbol, y los desastres sufridos al mando de equipos de primer nivel como el combinado nacional argentino. Ahora, diez años después de una de sus decepciones más sonadas con la albiceleste, el fútbol vuelve a tener la peor cara con el entrenador argentino, que, eso sí, ha sabido devolver la ilusión a todos los aficionados del Athletic, un pueblo con sed de títulos que tendrá que esperar de nuevo tras quedarse con la miel en los labios sin poder saborear casi tres décadas después el sabor de la Copa.

El oro como consuelo

Desde que Bielsa dejó el fútbol como jugador -tuvo una corta carrera como defensa central-, su máxima obsesión fue ocupar un banquillo donde plasmar la creatividad que sus cualidades físicas limitaban sobre el terreno de juego. Pronto logró su primer reconocimiento al hacer campeón de la liga argentina a Newell's Old Boy, un club que construyó desde abajo tras recorrer medio país argentino en busca de los mejores hombres. Su grito "¡Newell's, carajo!" retumbó en toda Argentina, que ansiaba ver a Bielsa al frente de su selección.

Su trayectoria como seleccionador fue, sin embargo, excesivamente agridulce. El cuadro de hombres como Batistuta generó una ilusión insólita al clasificarse para el Mundial de 2002 con brillantez, pero decepcionó al quedar eliminado tras no ser capaz de levantar más que un empate ante Suecia en un partido decisivo en primera ronda. El combinado, más unido que nunca por el carácter de Bielsa, fue capaz de levantarse, pero una final de Copa América en 2004 perdida contra Brasil llevó la decepción definitiva.

El fútbol quizás había sido injusto con Bielsa, que al menos sí pudo levantar un oro olímpico con la albiceleste que devolvió la dignidad perdida al combinado albiceleste.

En Chile, donde Bielsa se hizo cargo de la selección, el argentino es considerado un héroe tras ser el responsable de clasificarles para un Mundial, donde quedó apeado a manos de España, que s la postre se proclamó campeona del mundo teniendo a los de Bielsa como uno de los rivales más duros en el campeonato celebrado en Sudáfrica.

La derrota no ha sido nunca razón suficiente para que Bielsa pierda su nombre en el panorama del fútbol mundial, en el que es considerado un maestro gracias a su disciplina táctica que saca lo mejor de cada uno de los equipos. El técnico, un humilde argentino que suele ser asiduo de pequeñas aldeas y conventos a los que llega en su simple vehículo de gama media-baja, ha sido además un innovador en sus técnicas de entrenamiento, mientras que su metodología de motivación sigue generando asombro a los nuevos jugadores que quedan a su cargo.

Así ha sido en Bilbao, donde a pesar de las dos severas decepciones en finales esta temporada, esperan poder contar en la siguiente temporada con el hombre que devolvió la ilusión a todo un pueblo y que volvió a poner en boca de todod la famosa Gabarra, amarrada esperando gloria desde hace casi tres décadas.