Maria Sharapova conquista Roland Garros y el Grand Slam

Maria Sharapova se coronó en Roland Garros al vencer a Sara Errani por 6-3 y 6-2. Una victoria con la que entra en la historia del tenis al haber ganado en las cuatro catedrales del tenis mundial: la Rod Laver, la Arthur Ashe, la Central Court y, desde este sábado, la Philippe Chatrier.

Maria Sharapova, a sus 25 años, es el gran piolet al que tiene que agarrarse el tenis femenino. La única jugadora capaz de competir con las cotas de audiencia de los grandes partidos del tenis masculino. Quizá porque por encima de todas sus virtudes sobre la pista brilla con luz propia una voluntad de hierro y un deseo competitivo insaciable, voraz y hasta excesivo.

Una virtud a la que acompaña con una seductora mirada que encandila a la cámara: a lo Adrey Hepburn en Desayuno con diamantes. Qué estrella del celuloide sería la rusa. Y si no al tiempo, porque Sharapova tiene un don para cautivar a la audiencia. En definitiva hablamos de una protagonista con estrella, con un buen guión, un gran equipo de marketing, un pasado turbulento y un presente de éxitos. Es decir, taquillazo asegurado.

Su victoria en París ante Sara Errani le coloca entre las elegidas del mundo del tenis. En sus vitrinas ya brillan los cuatro grandes: Wimbledon 2004, US Open 2006, Australia Open 2008 y Roland Garros 2012, con lo que se convierte en la décima jugadora en la historia en conquistar el Grand Slam.

Un hito logrado sobre la Philippe Chatrier ante la gran revelación del torneo francés, Sara Errani, una tenista entrenada por el español Pablo Lozano y que notó en exceso su inexperiencia en una cita del tal magnitud. Arrancó el partido con un 4-0 demoledor de Sharapova, y pese a que la italiana consiguió recomponerse, el set se le escapó en apenas media hora.

En la segunda manga, Errani, viéndose superada desde el fondo de pista, apostó por buscar alternativas en la red y cambios de ritmo que de poco o nada sirvieron, ya que la rusa se sintió dominadora de la situación en todo momento. Tras salvar dos bolas de partido con dos grandes dejadas, la italiana se rindió a Sharapova en una tercera que la siberiana cerró con un derechazo terrorífico y de película. Habría que darle un Oscar.