La jugada que pudo cambiarlo todo

Minuto 115 de partido. El Real Madrid buscaba con ganas el gol que le diera el pase a la final de Champions en un partido completamente loco cuando Esteban Granero cayó derribado en el área. El colegiado no vio un penalti que podría haber cambiado la historia del camino hacia la Décima.

En esta jugada podía estar la Décima del Madrid, pero el colegiado no vio oportuno señalar penalti en una jugada en la que Esteban Grandero cayó al césped del Santiago Bernabéu tras notar un contacto con Neuer, guardameta del Bayern. En las imágenes de televisión se puede apreciar un tímido agarrón que haber sido suficiente para señalar la pena máxima.

No fue así para el árbitro del partido, Víctor Kassai, que lejos de señalar el penalti que podría haber dado el pase al Real Madrid cuando el 2-1 brillaba en el luminoso, acabó mostrando cartulina amarilla a un Granero que no se creía la decisión que había tomado el colegiado.

Ni mucho menos era la única jugada polémica, ya que el partido fue extremadamente difícil para el encargado de dirigir el encuentro, que tampoco vio una posible mano en el área contraria, la del Real Madrid, cuando Robben lanzó una falta que tocó en el costado de Pepe y acabó dando en la mano del defensa madridista, quien había precisamente había provocado la acción que dio lugar al lanzamiento de libre directo.

Dos penaltis

Antes de todo lo que pasó en el tiempo de prórroga, el colegiado señaló una pena máxima en cada área. La primera, la del Bayern Munich, cuando el defensa Alaba desvió un balón con la mano que había salido de las botas de Ángel Di María. Fue en el minuto cinco de partido y provocó la ira de todos los jugadores del Bayern, que vieron cómo Kassai enseñaba la amarilla a su jugador.

El otro penalti fue obra de Pepe, que a pesar de estar en todas las polémicas jugadas sí realizó un gran partido en el feudo madridista. El defensa portugués derribó a Mario Gómez en el área cuando el delantero buscaba un remate al balón enviado desde la banda.