Saúl Craviotto, de competir en pareja a la plata olímpica

El español, que competía en pareja y no logró clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres en esa modalidad, ha tardado tres meses en prepararse para competir individualmente y hacerse con la medalla de plata.

Acostumbrado a competir con pareja y en la distancia de 500 metros, Saúl Craviotto deslumbró a los aficionados del piragüismo al colgarse la medalla de plata en la prueba de K1 200 metros tras sólo tres meses de preparación en la categoría.

Después de clasificarse el viernes para la final olímpica de esta prueba de velocidad en solitario, el palista catalán quiso rebajar las expectativas de la afición que lo daban como medallista seguro después de su oro en Pekín con Carlos Pérez en K1 500 metros.

"Toda la gente da por hecha la medalla, pero aún hay que ganarla. Además es una modalidad distinta: voy yo solo, la distancia es menor y hace poco que compito en ella. Habrá que lucharla y será difícil", advirtió en un gesto que visto la exhibición que dio hoy, podría considerarse falsa modestia.

Después de mostrar su valía al lado de Carlos Pérez Rial, con quien hacía una pareja perfecta, Craviotto demostró en la capital británica que solo y al esprint también es un excelente piragüista.

El reto no era fácil y, además, precipitado. La historia de este ilerdense de 27 años con el K1-200 empezó hace sólo unos meses, cuando él y su inseparable compañero de piragua se quedaron a las puertas de clasificarse en la modalidad de parejas.

Saúl Craviotto (Lérida, 3 noviembre 1984), que trabaja como policía, decidió entonces probar suerte en el kayak individual donde pudo clasificarse en mayo para una cita olímpica que le llegaba en plena madurez física y mental.

Previamente, había pasado cuatro años adaptando su cuerpo a la nueva categoría olímpica de los 200 metros, donde no vale hacer tácticas ni guardarse energía sino que hay que ir al máximo de principio a fin.

Con intensas sesiones de gimnasio para aumentar la masa muscular, entrenamientos remando con lastres en la piragua para mejorar la potencia e incluso un cambio de dieta para ingerir más proteínas que hidratos de carbono fueron sacrificios necesarios para triunfar.

Así se presentó a la capital británica, con un cuerpo más fornido y robusto que en 2008 pero la incertidumbre de cuál sería su rendimiento en esta cita tras solo haber dispuesto de dos meses de preparación en K1.

Fueron dos meses de entrenamiento intensivo, gracias a la excedencia que le concedió la Policía Nacional, pero que para la mayoría de deportistas hubieran sido insuficientes para asegurarse un podio olímpico.

Pronto se despejaron las dudas. Justo los 35 segundos que tardó el catalán en correr la primera serie clasificatoria, imponiéndose con relativa facilidad a expertos velocistas como el francés Maxime Beaumont.

Después de superar la semifinal sin problemas, Craviotto se plantó esta mañana en la salida con "el corazón a tope" para empezar "la carrera más importante de su vida".

Una carrera que empezó mal pero en la que demostró no solamente su talento encima la piragua, sino su versatilidad para adaptarse a una categoría casi desconocida para él, acostumbrado a tener a su lado a su amigo y compañero Carlos Pérez, con quien habló nada más terminar la prueba.

Con 27 años y dos medallas en su haber, el futuro es incierto para Craviotto que duda entre seguir otro ciclo olímpico hasta Río o bien colgar la pala justo cuando consiguió "la culminación de su carrera deportiva".