Un título sub-19 para honrar a los mayores

Contra el mismo rival que contra el que empezaron, como los mayores. Grecia es el último escollo de España hacia la gloria en el Euro sub-19. Detrás, muchos detalles e historias.

Con Grecia se levantaron y con Grecia se acostarán. Como hicieron los mayores hace dos semanas en Polonia y Ucrania, los sub'19 de Julen Lopetegui, desperezándose a marchas forzadas, terminarán el campeonato contra el mismo rival contra el que lo abrieron: un combinado heleno lejano aún de la veintena, rápido, letal y brusco cuando toca, que dejó en la cuneta a Inglaterra tras una prórroga disputadísima, que jugaron por uno menos por expulsión del meta titular, y gracias a la cual ganaron la oportunidad de vengar la final que perdieron contra España, en la misma categoría y el mismo escenario, hace justo un lustro (2007).

De aquel equipo que ganó por la mínima a Grecia, hoy pocos asoman en la élite. Parejo, autor del gol, parece haber encontrado acomodo por fin en el Valencia; Azpilicueta, una vez olvidada su lesión, arrancará el año intentando recuperar el flanco diestro del Olympique de Marsella, y Nsue, todavía por explotar, repetirá como uno de los pocos jugadores franquicia del Mallorca. Entre todos ellos quizás destaque San José, peleando a brazo partido por un sitio en el Athletic de Bielsa y fuera de la selección olímpica de Luis Milla por una inoportuna varicela. Fue una generación batalladora, que llegó al éxito a empujones, preámbulo de la explosión posterior de las inferiores, empujada por el calco a la virtud de la España de Luis Aragonés en la Euro de 2008.

Esto tampoco será fácil. España ganó a Grecia en el debut en Estonia por 1-2, en un partido en el que bastaron dos tantos de los madridistas Jesé y Derik para amarrar los primeros tres puntos y echarse luego un sueño peligroso que a punto estuvieron de tirar al traste los helenos, con unos minutos bastante intensos y espóradicas apariciones de Kepa, a posteriori héroe reconocido en la tanda de penaltis ante Francia en semifinales, que no pudo parar el gol de Diamantakos a casi media hora del final.

Portugal, aun llegando a empatar a los de Lopetegui en el descuento (3-3), y sobre todo Estonia, contra la que faltó Jesé por sanción y a la que se ganó fácil (2-0), fueron menos rivales. La carambola permitió que Grecia pasara como segunda y se encontrara con Inglaterra en semifinales, acabando con ellos de manera cruel pero pausada. Épica, como corresponde, por tópico, a cualquier relato sobre andanzas junto al Egeo. De aquel encuentro salieron felices, aunque heridos, los griegos, pues perdieron a su meta titular, Kapino, aunque ganaron a su suplente, Dioudis, estrella ante los ingleses.

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El choque medirá dos estilos, dos ideas y dos avales: uno, el del talento. Otro, el de la experiencia. No en vano, los jugadores griegos doblan en partidos en primera división a los españoles. Sólo Juanmi (Málaga), con 28, hace frente a los helenos. Deulofeu y Jesé, por ejemplo, apenas han disputado unos minutillos con Barça y Madrid. Si el fútbol falla, queda el sentimiento: de la actual España, cinco ya ganaron el sub'19 pasado ante Chequia (Juanmi, Deulofeu, Ramalho, Campaña y Alcácer), con doblete de éste último en la prórroga. Por sumar, el recuerdo a Saúl Ñíguez, quien lesionado, no podrá tomar parte del encuentro. Su hermano Aaron sí lo hizo, y triunfó, contra los griegos en aquel sub'19 de 2007. Una victoria honraría a todos y mantendría a España donde lleva ya muchos años: donde no llega nadie más.