Tenis, cine y matemáticas

El otro día en la rueda de prensa de despedida de Carlos Moyà le pregunté si le veríamos en el mundo del cine. Aunque Charly había empezado la rueda de prensa un poco triste, el ambiente ya era más alegre. Y contesto claramente "NO", como dicen en tenis cuando la bola no entra dentro de los límites.

De hecho a Carlos Moyà, un artista de la raqueta, siempre se le ha dado bien la relación con otros artistas. Desde el célebre actor Santiago Segura a los hermanos Quijano, son varios de los buenos amigos de Carlos Moyà, que se dedican a facetas como el cine o la música. Y de hecho, aunque su papel sea breve, Carlos aparecía en una de las películas del célebre detective Torrente, haciendo de profesor de tenis. Sólo le decía "No" precisamente al propio Segura, que hacía de detective en la película. Es decir que Carlos Moyà ya ha salido en la gran pantalla. En esto coincide con John McEnroe, que incluso ha intervenido en alguna serie de renombre como CSI.

Precisamente el tenis es un deporte muy querido por bastantes cineastas. Sí, ya sé que alguna gente piensa en su origen aristocrático como cortapisa. Sin embargo, en esta larga vida del deporte de la raqueta en general le ha gustado mucho a grandes personajes. Desde Charles Chaplin, alias Charlot, a Sergei Eisenstein, gran cinematógrafo ruso. También el célebre cómico Jacques Tati mostraba en Play Time, o en Las vacaiones de Mr. Hulot, un interesante partido de tenis, con un tono jocoso eso sí. El también gran director italiano Michelangelo Antonioni, usaba el tenis como metáfora en la película Blow up. Incluso Jean Luc Godard, en una película donde nos muestra su vida cotidiana, se pone a imitar a John McEnroe, bastante adecuadamente por cierto, en el pasillo de su casa, raqueta en mano, y demostrando que ha estudiado a fondo los tics del jugador en la pista.

Son sólo algunos ejemplos de esa conexión real. No puedo olvidar a una de las célebres parejas del cine Spencer Tracy y Katharine Hepburn. En uno de sus  varios films juntos, Katharine era una jugadora profesional de tenis de finales de los cuarenta y comienzos de los 50. No estaba tan desarrollado el tenis como en este siglo XXI, por supuesto, pero ya había torneos donde se jugaba en plan amateur u otros donde ya se empezaba a cobrar. Tampoco estaba tan desarrollado el tema de efectos especiales en el cine, y esto motivaba una escena realmente curiosa. Katharine Hepburn estaba pasándolo muy mal durante un partido. Para reflejar lo que ocurría en su mente durante el juego el realizador situaba la red tan alta como si fuera una de voleibol. La jugadora veía un obstáculo infranqueable en la red. Hoy en día lo hubieran suplido con algún efecto por ordenador pero no era el caso entonces.

Y por supuesto, aunque hay más películas que tratan del tenis, no podemos olvidar la de Woody Allen, Match point. Aquí la alegoría es precisamente el toque de la bola en la cinta que puede cambiar un partido o la vida misma. Es cierto que una copa de maestros, en el Madison Square Garden de Nueva York, se resolvió con un último punto de Boris Becker ante Ivan Lendl, en el tiebreak del quinto, donde la bola tocó cinta blanca y cayó muerta al otro lado de la red, en campo de Lendl. Estas cosas suceden. Y por supuesto Extraños en un tren del genial Alfred Hitchcock. Un tenista profesional conoce en un tren a un desconocido y le propone que mientras él juega un partido, este señor elimine a su mujer, pero no de una competición deportiva, sino que la mate. Es genial porque además el partido tiene que durar un tiempo determinado. En todo caso el tenista malo no se sale con la suya y le detienen.

Por lo referente a la Copa de Maestros de Londres la película de los partidos está siendo de nuevo muy matemática. Es cierto que el sistema de round robin, o liguilla, permite diversas combinaciones. Todavía faltan partidos. Pero si es cierto que hay que jugar los partidos buscando incluso el ganar el máximo número de juegos posible. En un partido eliminatoria puedes perder 6/O y luego remontar y ganar. Aquí también pero puede llegar a influir para acceder a semifinales los sets ganados o perdidos, y en caso de igualdad hasta el porcentaje particular de juegos ganados y perdidos.

En todo caso Toni Nadal, que sabe algo de tenis, comentaba ayer, que Rafa va a por todas las victorias y luego, si es necesario, recurrir a las calculadoras.