Un 25 de febrero comenzó la leyenda de Alí

Un día como hoy pero en 1964 comenzó la leyenda del, para muchos, mejor boxeador de todos los tiempos: Mohamed Alí. Para entonces era conocido por su verdadero nombre Cassius Clay, hasta que ese año se convitió en musulmán y pasó a ser Mohamed Alí.

Con cuatro años como profesional, tras su oro olímpico en 1960, llegó invicto (20 triunfos en igual cantidad de apariciones) para su primera gran pelea.

Su rival era el campeón del momento, Sonny Liston, u "Oso feo", como el mismo Alí lo llamaba para calentar la pelea. El escenario elegido fue el Convention Hall de Miami Beach. Los primeros 6 rounds no fueron los más recordados por la brillantez de ambos púgiles, pero en el séptimo asalto, Cassius Clay sacó a relucir ese gran movimientos de piernas y la rapidez de sus golpes que se hicieron legendarios con el tiempo. Con un derechazo al mentón, el campeón tambaleó hasta besar el suelo. En tanto, el joven brincaba victorioso y desafiaba a su rival a que intentara levantarse. El réferi no paró la pelea pero tras recibir media docena de puñetazos sin piedad, decidió sentenciar el final del combate. "Soy el más grande" repitió una y otra vez, frase que le dio la vuelta al mundo.

Alí culminó su carrera con récord de 56 victorias (37 por la vía del 'KO') en 61 combates, por sólo 5 reveces (4 por puntos y 1 por 'KO' técnico). Fue tres veces campeón de los pesos pesados (1964, 1974 y 1978) y era casi invencible en peleas por el título, al salir victorioso en 22 de 25 defensas.

El resto de su carrera fue una sucesión de éxitos y defensas de títulos, pero sobre todo, siempre lo acompañó la controversia. Definitivamente, un grande de todos los tiempos.