Villa baja a la mina antes de terminar las vacaciones

El delantero asturiano visitó el pozo Candín para mostrar su apoyo a los mineros encerrados desde hace 48 días. También aprovechó para participar junto a cientos de niños en el acto de clausura de su campus oficial en Tuilla, su localidad natal.

David Villa está apurando sus vacaciones antes de incorporarse a la disciplina del Barcelona tras su grave lesión de rodilla. Antes de viajar a la ciudad condal, el delantero asturiano ha aprovechado para mostrar su apoyo a los mineros encerrados desde hace 48 días en el pozo Candín.

El azulgrana ha participado en una concentración en Langreo para mostrar su apoyo al sector y desear que el conflicto se solucione cuanto antes. El jugador, que proviene de familia minera, ha pedido que se les escuche y se les tenga en cuenta: "He mostrado siempre mi apoyo y ahora más si cabe por todo el conflicto. Ojalá acabe pronto".

Tras participar en la concentración, 'El Guaje' ha hablado por teléfono con los mineros encerrados para darles ánimos y trasmitirles su apoyo. El ariete culé desveló parte de la conversación: "Están animados y fuertes, y no van a parar porque están luchando por sus derechos". Esta fue la conclusión del asturiano: "Su entereza demuestra las ganas que tienen para que la minería siga adelante".

En los últimos días, Villa se ha volcado con los mineros. Durante la manifestación celebrada en Madrid, tras la llegada de la 'Marcha Negra' a la capital, el futbolista azulgrana mostró su apoyo a través de Twitter: "Tengo familia y amigos en las protestas en Madrid, pero no me olvido de los mineros que llevan 45 días encerrados en el pozo! Ánimo a todos!". "Admiración y toda mi fuerza para ellos. #yoconelcarbon". "Mi apoyo y solidaridad a los mineros. La 'marcha negra' conquistó anoche Madrid y hoy sigue con su protesta #nocheminera #resistenciaminera".

Rodeado de niños

Anteriormente, el futbolista participó en su localidad natal, Tuilla, en el acto de clausura de su quinto campus oficial, al que han asistido más de un centenar de niños. El asturiano mostró su lado más humano con las jóvenes promesas de su pueblo.